miércoles, 4 de diciembre de 2013

AMISTAD ACEPTADA





Tal vez se esté volviendo un poco loco, él solo es un escritor con un par de trabajos publicados en una editorial independiente. Por eso no se explica por qué ha abandonado la carretera comarcal y se ha internado por un camino de cabras hacia una casa perdida en lo alto de la montaña, quizá en busca de inspiración. La tentación era demasiado grande, el aspecto de la mansión era sumamente prometedor, igual allí se encontraba la mejor historia de terror jamás escrita.
Todo comenzó cuando se creó un perfil en Facebook para estar en contacto con otros escritores, y con sus lectores. Pero, admitámoslo, sobre todo, lo hizo para dejarse ver y enterarse de lo que se cocía en el mundo editorial. Aceptaba todas las solicitudes de amistad y abría sus propias entradas dando rienda suelta a su ego desbordado.
Pero hace unas noches, empezó la pesadilla que le arrebata el sueño y le quita el apetito.
Tenía varios relatos empezados, pero ninguno terminaba de convencerlo, así que en lugar de escribir dejaba pasar el tiempo leyendo comentarios de otros. Entonces le entró un mensaje privado.
Anónimo le agradecía que hubiera aceptado su solicitud y le comentaba que hacía ya tiempo que no leía nada suyo, le preguntaba si estaba escribiendo algo nuevo. El autor le respondió que andaba en ello, pero que todavía no tenía nada en concreto. Anónimo tuvo la osadía de aconsejarle: márchate a un lugar alejado, una casa de campo. O mejor, a la playa, ahora en invierno no hay nadie, yo lo hice.
A nuestro autor le pareció una tontería, cualquier lugar es bueno para escribir si las ideas fluyen. Desde luego no tenía intención de dejar su piso para largarse a ninguna parte, pero, por educación, le preguntó, si eso le funcionaba a él. Nunca debió de haber planteado esa cuestión. La respuesta que obtuvo fue:
—Puede que tenga en mis manos la historia de terror más grande de la historia.
Y Anónimo, desconectó.
La noche siguiente el autor volvió a Facebook. No tenía ninguna intención de conversar con él. Otro loco de la red, por lo visto estaba plagada. Pero, sin embargo, aquello que le había insinuado todavía resonaba en su cabeza. La historia de terror más grande de la historia…, vaya por Dios, lo que llegan a escribir algunos. Sintió un escalofrío cuando lo vio conectado. Esperaba que no le dijera nada. Comenzó a plasmar sus paranoias, pero no pudo evitar dejar de mirar el panel general para ver si Anónimo seguía allí. La pestaña de la conversación se abrió igual que la noche anterior, y creyó percibir lo que debe de sentir un moribundo ante la mano huesuda de la guadaña.
Las putas ya no son lo que eran, todas llevan consigo un preservativo, estas tías se piensan que todos somos un maldito contagio, joder, sólo quería una buena mamada, como las de antes, a pelo.
Veinticinco euros, y va la tía y saca del bolso un condón. La mando a tomar por culo. Cabrona, para eso me hago una paja en mi casa.
Vale, normalmente no es así, ni va de putas, pero el tío ese del facebook le ha puesto nervioso de verdad.
Han quedado. Anónimo le convenció para enseñarle lo que se supone encontró en la casona esa a la que acudió para inspirarse. Dijo que le necesitaba, que él solo no podía, que lo había intentado, pero no podía. No le dio ninguna pista de qué era Eso: Pero le dijo que daría para escribir la mejor historia de terror, por supuesto la escribirán juntos; le dijo que le gustaba su estilo.
Al final llego a un acuerdo con la puta: treinta y cinco euros, sin condón. Joder, no se puede comparar. Mucho mejor. La tipa sabe hacerlo, usa la lengua, no como otras que se piensan que hay que chuparlo como si hubiera que exprimirlo. Despacio, entrándola y sacándola, lamiendo solo la punta para luego introducirlo y dejar que se corra en su boca. Mucho mejor, no saben ellas el placer que le causa a un hombre ver tragarse su semen. Ahora ya está preparado para encontrase con él.
El ordenador esta encendido. Anónimo, tiene tres propuestas aceptadas de amistad, luego se comunicara con uno de ellos-as e intentara convencerlos de que tiene algo muy interesante. Ya convenció a uno, que subió. Por supuesto le dio las indicaciones de cómo llegar desde una cabina. Tampoco es cuestión de dejar todos los mensajes por la red. Ahora está en el fondo del pozo. Esperó a que se despertara del golpe en la cabeza, deseaba tirarlo vivo y consciente. El agua de pozo es fresquísima, aquel viejo le comentó que podían revivir a un  muerto, él lo duda. Luego se ocupará de su coche, se compró unos guantes para eso.
Sí, siempre quiso ser escritor, pero no es fácil, las ideas no llegan, y ver los nombres de los otros ganando premios y fama es muy duro.
Anónimo, no es de los que aceptan las cosas, ni tiene paciencia. Sonríe, ya decidió a quién le escribirá sobre: La historia de terror más grande de la historia.

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