viernes, 5 de abril de 2024

La heroína, un viaje del imaginario popular a la narrativa (Primera parte)

Desde que tenemos constancia a través de la historia y según confirman las fuentes antropológicas, podríamos afirmar que al ser humano le gusta contar historias desde un temprano inicio de su creación. Los motivos serían diversos; bien para entretener a una audiencia dispuesta a escuchar bien para conectar con el mundo que le rodea y encontrar respuestas a las incógnitas que se le plantea. Sea a nivel individual sea a nivel colectivo, lo cierto es que, generación tras generación, en un formato u otro, la humanidad sigue creando historias.

Cabe recordar que las historias de hoy, pese a contar con una vasta tradición, poco tienen que ver con aquellas que crearon nuestros antepasados en la prehistoria. Si tomanos como ejemplo alguna de las primeras obras clásicas greco-latinas que conservamos, podemos identificar lo que el norteamericano Joseph Campbell dio a conocer como el papel del héroe masculino en su estudio ‘El camino del héroe’ (The Hero's Journey: Joseph Campbell on His Life and Work. Publicada por Harper Collins, 1990). Esta obra es interesante en el aspecto divulgativo no solo académico puesto que hace hincapié, especialmente, en la tradición masculina y su voz a lo largo de la historia de la narrativa. Este punto nos lleva a cuestionar si en las primeras historias que conocemos había un rol para la mujer y cuál era este. ¿Si había un héroe protagonista, lo habría también femenino?

Como podemos constatar, hasta hace poco, tal vez, en las últimas décadas, cuando las investigaciones sobre la narrativa de autora se han incrementado, según se ha estudiado, el papel del héroe estaba reservado para protagonistas masculinos en su mayoría. Sin embargo, al personaje masculino que ha llegado hasta nuestro tiempo, le acompañaban diosas, criaturas o hechiceras femeninas que dificultaban su evolución, progreso o recompensa, que más allá de lo material o espiritual conllevaba el inicio de una relación con un personaje femenino en el papel de esposa o como es el caso de Odiseo el rencuentro con su esposa Penélope, fiel esposa (La Odisea, obra lírica clásica atribuida a Homero, s. VIII a.C.).

Por esta razón, decidí hace quince años aportar mi granito de arena al estudio de autora en narrativa ya fuera en el terreno académico, divulgativo o periodístico. Celebro y agradezco que mis compañeros de Vuelo de Cuervos me hayan dado la oportunidad de poner el foco de atención en el personaje protagonista femenino heroico, en lo que para mí es, el ‘Camino de la heroína’.

Muchas historias se han contado desde los anales del tiempo y de buen seguro, algunas se habrán perdido a la luz de las estrellas y al candor del fuego, historias que hablaban de heroínas maravillosas y extraordinarias, heroínas comunes a la civilización que hablaba y otras inventadas. Sin embargo, no es hasta el s. XX cuando vemos nacer heroínas en el cine y en televisión y, es precisamente, este último medio de distribución con el que me quedo, pues a mediados de la década de los noventa aparecen dos personajes protagonistas independientes, inteligentes y fuertes, Xena (Xena, la princesa guerrera, 1995), y Buffy Anne Summers (Buffy, cazavampiros, 1997). En esta primera entrega sobre la travesía de la heroína, haremos una breve introducción de la heroína, Buffy Summers.

La culminación de la herencia de la tradición heroica femenina: Buffy Anne Summers

En 1997, Joss Whedon, un guionista apenas conocido para el público general que venía de encajar un fracaso en cine con la ambiciosa película de clase B, Buffy, cazavampiros (1992, 20th Century Fox), regaló al mundo la que es su mayor obra, la serie homónima, Buffy, cazavampiros (1997, FOX y UPN). Con una trama que, a primera vista parece simple, la historia cuenta la vida de una animadora adolescente que, al caer la noche, se dedicaba a erradicar a los monstruos y vampiros de la Tierra, Whedon y su equipo consiguieron crear un arquetipo, una heroína intergeneracional que rompió con clichés tradicionales, siendo considerada todavía hoy un revulsivo sin parangón. En definitiva, el estilo y carácter extraordinario de esta producción, podría considerarse un auténtico hito que cambió el mundo de la narrativa audiovisual, pues, nació la heroína por antonomasia y dejó atrás centenares de historias protagonizadas por héroes que reciben a una mujer virginal como premio por dar como finalizada su travesía.

No obstante y para ser críticos, Whedon no creó nada nuevo, nada que no se hubiera hecho anteriormente, pues, antes que Buffy existió una guerrera que reinó en parrilla por su fuerza y atractivo a la par que por su sensibilidad e inteligencia, Xena, la princesa guerrera (1995, Universal Pictures). Y, antes de que apareciera esta producción, la mujer biónica (1976, Universal Pictures), hizo soñar con un tipo de protagonista independiente, capaz de realizar el camino del héroe sin tener que arrastrar un acompañamiento paternalista. Sin embargo, el camino de la heroína no sería por entero conquistado hasta que, primero Sam Raimi, llevara a la pantalla pequeña un personaje secundario aparecido en un episodio de Hércules: sus viajes legendarios (1995, Universal Pictures), Xena, una joven aldeana que realiza el camino de todo héroe adentrándose en las tinieblas de la conquista del poder y el guerrero y tras caer al abismo, decide emplear su conocimiento y técnicas de lucha para defender a aquellos más necesitados y así, con este firme propósito, enmendar el mal realizado en una etapa en la que la heroína estuvo perdida.

Al trabajo de Raimi, poco después, le siguió el de un joven Whedon que, supo organizar un equipo creativo con el que fue más allá de la heroína masculinizada sin llegar a desprenderse de una hipersexualidad positiva, nació la heroína moderna que sigue los estadios del camino del héroe que recopiló Campbell en su ensayo. Buffy Summers parece un cliché cuando se presenta al público como una animadora rubia de clase media que prefiere divertirse a estudiar. Sin embargo, este trillado cliché, se convierte en el arquetipo de la heroína en el que generaciones posteriores seguirán tomando como modelo para narrar sus historias. 

En este artículo, la familia Vuelo de Cuervos os invitamos a celebrar con nosotros que la serie, Buffy, cazavampiros cambiara para siempre la historia de la televisión.

Si tuviera que escoger una heroína por excelencia en narrativa audiovisual, dentro del formato televisivo, sería Buffy Anne Summers (título original de la serie, Buffy, the Vampire Slayer, 1997 FOX y UPN Tv). El personaje de héroe fue encarnado durante siete temporadas por la actriz neoyorquina, Sarah Michelle Gellar y a día de hoy continúa considerándose un revulsivo, un icono inigualable. La razón es simple, su creador, Joss Whedon dio una nueva visión a la heroína masculinizada que había interpretado Lucy Lawless en la producción, Xena The Warrior Princess (1995, Universal Pictures), dándole una vuelta a los deteriorados arquetipos clásicos del héroe y la damisela en apuros, otorgando, por fin su lugar a la heroína en televisión y en otros formatos, entre ellos, el cómic. La historia se expande a un universo de genialidad, de pruebas y riesgos, el denominado Buffyverso.

En el episodio piloto, se presenta a Buffy Summers como  una adolescente de dieciséis años, de estatura media, rubia, que camina por callejones oscuros y se enfrenta al peligro sin que ningún caballero acuda en su ayuda. Pues, Summers, pertenece a un linaje extraordinario, maravilloso, el de la cazadora de vampiros. Buffy es la Elegida, la cazavampiros escogida por los grandes poderes que mueven las fuerzas de la naturaleza, que intenta dominar el hombre antiguo y de cuyo primer espécimen nace la primera cazadora. Una mujer de fuerza inigualable que lamentablemente es mortal y como humana se enfrenta a problemas mundanos, a la vez que lucha por salvar al mundo de monstruos y criaturas de la noche. Así, Buffy durante el día asiste al instituto e intenta sobrevivir a esta etapa tan compleja, junto a sus amigos, Willow —una bruja bisexual y friki—, y Xander —un muchacho, aparentemente, del montón—, y un Vigilante que además es bibliotecario y brujo, Rupert Giles, su mentor.

La trama de fantasía se enlaza con el imaginario realista, la vida de una joven adolescente norteamericana que representa a las culturas que conforman el mundo, a las jóvenes del planeta sin excepción. Cada temporada contará con villano a vencer y problemas secundarios que solventar, una música bien escogida y retazos de mitología que irán hilando el mito de la cazavampiros. No obstante, lo extraordinario de esta serie fue que marcó un antes y un después en la historia de la televisión norteamericana como nunca antes volveríamos a ver.

Fotos: Ebay, Fotogramas y Buffy.fandom

Artículo escrito por Lara Guardiola

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