viernes, 14 de enero de 2022

Vuelos Ilustrados 20: Lo quiero todo: Cuentos para contar entre dos (Eloy Moreno/Pablo Zerda)

Debería comenzar deseando un feliz año a todos y todas, pero visto lo que dejamos atrás, casi que os deseo un 2022 con pocas visitas al hospital, salud de hierro y paciencia con la cantidad de gilipollas que afloran en tiempos de pandemia.

En estas navidades lejos de reinar la paz y amor, ha reinado el hartazgo absoluto. Cansancio por todo aquello que implica las medidas a seguir con el COVID, o por ver todas aquellas personas que no las siguen egoístamente, sin importar que esta mierda ponga en peligro la vida de los más vulnerables. Tristeza por querer actuar de forma natural con tu familia, cuando realmente es antinatural no poder expresar tranquilamente la calidez de un simple abrazo.

Estás han sido unas navidades muy duras para muchísimas familias. Tras hablar con amigos con hijos, todos llegamos a la misma conclusión, por esa preciosa infantil inocencia, se puede todo. Desde sacar una sonrisa en las situaciones donde solo te apetece llorar, hasta disfrazarte del mismísimo Papá Noel con mascarilla bajo una barba ortopédica, que irritaría la piel del más curtido marinero. Por ellos seguimos, y para ellos va hoy está reseña.

Hoy comparto con ustedes mis impresiones sobre:

SINOPSIS:

Veruca era una niña que lo quería todo. Y siempre lo quería ¡YA!

Quería lo que tenían sus amigos, quería lo que veía en las tiendas, quería lo que salía en la tele, en internet, en las revistas...

¡Todo, todo, todo, lo quería!

Eloy Moreno, con la colaboración del ilustrador Pablo Zerda, nos sorprende de nuevo con un álbum muy original a todo color que se lee de una manera diferente. Que se vive entre dos.

- Con preguntas para que los niños participen

- Personajes con los que los niños se identifican

- Ilustraciones que ayudan a desarrollar sus habilidades de observación

- Texto cuidado que impulsa el desarrollo de las emociones

Un libro con el que niños y padres podrán no solo divertirse, también aprenderán, participarán y, sobre todo, vivirán un momento muy especial en compañía.

Un libro perfecto para disfrutar en familia.

FICHA TÉCNICA:

Autor: Eloy Moreno 
Ilustrador: Pablo Zerda
Titulo: Lo quiero todo: Cuentos para contar entre dos
Editorial: Nube de Tinta
Colección: Cuentos para contar entre dos
Nº de páginas: 48 páginas
Tapa: Tapa dura
Fecha publicación: 2021-11-25
ISBN:  978-8417605759 

RESEÑA:

Después de írsenos de las manos a muchos de nosotros los regalos navideños con nuestros chiquillos y chiquillas, os traigo un libro muy apropiado para estas fechas postgastosas, que no hace mucho me envió el sello Nube de Tinta de Penguin Random House Grupo Editorial. 

Lo quiero todo, es el nuevo cuento ilustrado del escritor Eloy Moreno, autor best seller de Invisible y Tierra, entre otros muchos. La editorial publica la segunda parte de la colección «Cuentos para contar entre dos», ambas también ilustradas por el talento de Pablo Zerda.

Conoceremos a Veruca una niña un tanto caprichosa, que consigue todo lo que les pide a sus padres, que no saben poner límites y la consienten como si no hubiera un mañana. 

La niña lejos de ser feliz entre tantos juguetes, está frustrada al pasar las horas muertas, recolocando cada uno de ellos en su cuarto. Si busca una cosa en concreto, termina llorando porque es imposible encontrarla entre tanto trasto, o si alguno de sus amigos le pide que salga a jugar, ella va tan cargada con las últimas novedades, que le faltan manos para poder divertirse con sus compañeros. En definitiva, Veruca es una niña triste que no sabe cómo gestionar tenerlo todo, y a la vez no tener nada.

En este cuento para niños, pero bajo mi punto de vista, más bien dirigido a los adultos, el autor nos pega un pequeño tirón de orejas, y nos muestra que muchas veces caemos en el error de pensar que lo material, puede suplir las carencias de lo esencial. Pasar tiempo de calidad con los más pequeños, es más importante que tener el último juguete recién salido de fábrica. 

Acompañaremos a Veruca en una historia cargada de valores, entre ellas la humildad y, cómo pasar de quererlo todo, a querer sentirse querida.

Lo maravilloso de esta colección, es que realmente son cuentos para contar entre dos, puesto que, al finalizar la historia, nos encontraremos con una serie de preguntas, que harán al pequeño lector sentirse partícipe de la historia, que busque diferentes retos entre la multitud de objetos de Veruca, o reflexione sobre las emociones que solemos sentir.

Es un libro muy completo que invita a ser releído una y otra vez, ya que siempre encontrarás detalles, que, en la primera lectura, puede que pasases por alto.

En casa ya teníamos «Juntos», el primer ejemplar que publicaron, y que nos enamoró por completo. Las historias no son continuaciones, por lo que da igual por el libro que te decidas a empezar. En «Juntos» conoceremos a nuestro protagonista llamado Ben, un niño que está deseando llegar a la piscina de su pueblo, y que por el camino encontrará a todo tipo de personajes que se unirán a su aventura. Ambas historias tienen la misma estructura, una vez finalizados los cuentos, volverás sobre sus páginas para ser redescubiertos de nuevo.

Eloy Moreno sabe muy bien cómo llegar a los más pequeños y, además, tocar la fibra de los adultos. Cuentos divertidos que mantienen a los niños y niñas absortos en las historias, porque en muchas de las ocasiones se ven reflejados en los personajes. Los grandes reconocimientos tanto por sus ventas, como por la crítica, avalan el talento innato de este escritor, que transforma en oro todo lo que toca. 

Y ahora centrémonos en el magnífico trabajo de Pablo Zerda, el cual admiro y sigo desde hace tiempo. Las ilustraciones son tan mágicas, bonitas y coloridas, que realmente sientes que puedes escucharlas, como si te dispusieras a ver un capítulo de tu serie preferida. No es de extrañar que el artista trabaje para proyectos audiovisuales en televisión, como Disney y Cartoon Network, tiene un estilo muy propio, y estoy segura que más de alguno de los dibujos infantiles a los que estamos enganchados en casa, tienen su autoría. 

Un libro excepcional lleno de actividades, que fomenta el diálogo entre las familias, y que nos regala lo que realmente importa, pasar tiempo y crear momentos con ellos, que tan sólo necesitan eso para sentirse queridos y crecer felices.

SOBRE EL AUTOR:

La gran pasión de Eloy Moreno (Castellón) por la escritura lo llevó a lanzarse a la aventura de autopublicar su primera novela, El bolígrafo de gel verde, de la que ha vendido más de 200.000 ejemplares. Su segunda obra, Lo que encontré bajo el sofá (2013), volvió a conectar con decenas de miles de lectores, muchos de los cuales le acompañan en las rutas que realiza por Toledo reviviendo el argumento del libro. En 2015 publicó su tercera novela, El Regalo, por la que recibió un gran reconocimiento tanto en ventas como por parte de la crítica.

En 2018 publicó Invisible, obra de la que ya lleva 20 ediciones y traducciones a varios idiomas. Su última novela, Tierra (2020), se colocó en los primeros puestos de las listas de ventas nada más publicarse.

También ha publicado la colección de tres volúmenes Cuentos para entender el mundo, una obra dirigida tanto a adultos como a niños y que ha sido incluida como lectura en centenares de centros educativos.

SOBRE EL ILUSTRADOR:

Pablo Zerda es un artista que trabaja para medios gráficos y también para proyectos audiovisuales en televisiones nacionales e internacionales, como Disney y Cartoon Network. Actualmente trabaja para la empresa de videojuegos The other guys de Gameloft.

Ha ilustrado portadas de distintas revistas de tirada nacional como Muy interesante, Rolling Stone, Diario La Nación, y trabaja además para proyectos editoriales. Ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales desde sus inicios. Es el ilustrador del best seller de Eloy Moreno CUENTOS PARA ENTENDER EL MUNDO. Así como de su colección de cuentos infantiles, Cuentos para contar entres dos.

Fotos: Editorial Nube de Tinta

Reseña escrita por María Pizarro

viernes, 7 de enero de 2022

Hemeroteca del miedo 3: ¡Ho, ho, ho!

Ya llegó ese periplo del año donde todo a nuestro alrededor rezuma unión y felicidad; un tiempo para compartir con los seres queridos la llama de la alegría que se aviva en nuestros corazones. Para los niños, y no tan niños, de la casa llega el momento de recibir con los brazos abiertos sus regalos por parte del embajador por excelencia de la Navidad, Santa Claus. Pero debéis saber que, bajo el edulcorado halito del espíritu navideño, el mal nunca descansa; algo que el séptimo arte ha puesto de manifiesto en películas como Krampus o Black Christmas, aunque a veces, y por desgracia, la realidad supera a la ficción.

Imaginad a una niña de ocho años que corre rauda como una liebre hacia la entrada de su casa cuando escucha el sonido del timbre. Es Nochebuena y se encuentra muy entusiasmada porque Santa Claus pronto habría de llegar cargado de juguetes, ¿acaso será él quien aguarda tras el umbral de su hogar? La respuesta no se hace esperar. Al abrir la puerta, tal y como deseaba, descubre que el visitante es el bonachón de sempiterna sonrisa circundada por su barba blanca, ataviado con su distintivo traje rojo y cargado con un saco sobre sus hombros presumiblemente lleno de juguetes. La niña, henchida de felicidad, trata de echarse en sus brazos, sin advertir que el hombre de Laponia porta en una de sus manos enguantadas una pistola automática de nueve milímetros. Santa Claus dispara directamente en aquella carita angelical que cae al suelo dejando tras de sí una nube de gotas de sangre. Acto seguido el individuo se arrodilla en el pasillo de la entrada y deposita, junto al cuerpo desfallecido de la pequeña, su saco del que extrae un lanzallamas. Después se dirige al salón y comienza a disparar a todos los presentes, veinticinco personas en total, con una mano, mientras con la otra prende fuego a la casa con el lanzallamas.

Este suceso que podría pasar por un pasaje de la saga de películas Silent Night, Deadly Night sucedió realmente el 24 de diciembre de 2008 en Covina, una población en los suburbios de Los Ángeles, tal y como narraron las distintas agencias de información. Si rastreáis por las redes aún podéis encontrar enlaces de la noticia de esa época en las ediciones digitales de El País, ABC, El Mundo… etc. Por cierto, la niña que recibió el primer impacto de bala en su rostro, Katrina Yuzefpolsky, milagrosamente sobrevivió a la matanza.

Desde luego, no fue Santa Claus el encargado de perpetrar la masacre que dejó un reguero de nueve cadáveres, sino una persona de carne y hueso llamada Bruce Jeffrey Pardo. Este ex ingeniero de software del Jet Propulsion Laboratory (un centro que construye naves espaciales no tripuladas para la NASA), decidió aquellas trágicas navidades presentarse en casa de sus ex suegros con la intención de acabar con la vida de su ex mujer y sus familiares más allegados. Tras lograrlo resolvió quitarse la vida en casa de su hermano. Divorcio, una enfermedad mental no tratada a tiempo y un despido de su trabajo; un coctel explosivo que llevó al bautizado como Santa Claus Asesino a cometer aquel infame despropósito.

Por otro lado, qué decir de los pintorescos mercadillos que ofrecen dulces, regalos y figurillas navideñas. De entre todas las ciudades del mundo en las que podemos deleitarnos con semejantes tradiciones centenarias, Berlín cobra especial importancia. Se dice que la capital alemana cuenta con más de cincuenta mercadillos de los 50.000 que emergen como champiñones tras la lluvia en estas festividades. En todos ellos se pueden degustar salchichas, como no podía ser de otra manera, o los vistosos corazones de pan de jengibre Lebkuchenherzen acompañados con un extra de ron, amaretto o cualquier otro licor dulce. Fue en las navidades de hace una década cuando los singulares zocos de la capital alemana recibieron la visita de otro pintoresco Santa Claus, que en aquella ocasión cambió la pistola y el lanzallamas por una forma más sutil de matar, el veneno. «Un desconocido vestido de Papá Noel envenena a la gente ofreciéndole licor con 'éxtasis' en mercadillos navideños de Berlín» rezaba un titular de la edición digital de La Verdad de Murcia el 13 de diciembre de 2011. Según el artículo: «Sus primeras víctimas sucumbieron a la simpatía del envenenador el jueves pasado en un mercadillo próximo a la famosa Gedächtniskirche. El hombre, de unos 45 años, 1,80 metros de estatura, cabello rubio oscuro y cara redonda, se acercó a una pareja de jóvenes y les contó que había sido padre y que deseaba celebrarlo con media humanidad. «¿Desean brindar conmigo?», les dijo. Los dos jóvenes aceptaron la invitación y vaciaron sendas botellitas de vodka con limón. Instantes después cayeron presa de las náuseas y convulsiones, para terminar la jornada en un hospital». Según los medios de comunicación hasta ocho personas acabaron sus vacaciones en el hospital con síntomas de envenenamiento. Ningún medio avisó jamás de la captura del malvado Santa Claus.

Pero las andanzas de los asesinos navideños no se quedaron aquí, para desgracia de los asistentes a la sala de fiesta Reina, en la orilla europea del Bósforo (Turquía) donde treinta y nueve personas perdieron la vida a manos de un terrorista disfrazado de Santa Claus que portaba un arma automática.

Sí, como ya indiqué unas líneas antes, la realidad supera a la ficción. En fin, amigos, cuando en Noche Buena brindéis frente a un árbol colmado de guirnaldas o espumillones junto con vuestra familia no perdáis de vista vuestra chimenea. Puede ser Papá Noel quien baje por ella para daros vuestros regalos, pero también uno de sus gemelos malvados encarnados en la figura del temible Krampus quien quiera cobrarse vuestra alma como presente. ¡Ho, ho, ho! 

Postdata: Lo sé, no tenéis chimenea. Como tampoco la tenía el restaurante KFC de Derbyshire, en Inglaterra, las navidades de 2015. Pero el local sí contaba con un ventanal por el que se coló un hombre disfrazado de Santa Claus que amenazó a los empleados con un cuchillo y se fue con una cantidad indeterminada de dinero de la caja fuerte en un asalto.

Fuentes: lavanguardia.com, criminalia.es, eltiempo.com
Fotos:  salondelmal.com, thesnootyushers.files.wordpress.com

Artículo escrito por Pablo C. Millán.