viernes, 30 de junio de 2023

Serendipity

El fin de semana llegó y, a última hora, Adriel le informó que iba a ser una barbacoa en una casa que tenían en la playa, A ella le pareció extraño porque no hacía tanto calor como para ir a la playa más bien haría bastante fresco.

Todos los días de aquella semana habían quedado para hablar sobre sus vidas y habían ido a cenar varias veces. En una de esas una de las amigas de Margaret los había visto y estaba segura de que ya le habían dicho que los habían visto juntos. Aquello les beneficiaba bastante porque así nadie podría refutar que todo lo de ellos era fingido. Ellos no solo hablaban de los sucesos de su vida, también lo hacían de los temas de actualidad y daban sus opiniones sobre ello, desde las noticias hasta las últimas películas o series que habían visto, la cuales comentaban. Eso los llevaba a ambos a la conclusión de que si se hubieran conocido antes serían amigos desde entonces.

Uno de esos días había quedado con Margaret con la excusa de que iba a comprarse algo para la cena y que ella así podía hacer lo mismo. Había sido la tarde mas aburrida de su vida, pero al menos ya tenía lo que iba a ponerse para esa comida, ya que sería a mediodía.

 

»»-————  ————-««

 

El domingo llegó, como el camino era de unas dos horas en coche, ellos quedaron temprano para desayunar con calma y luego empezaron el camino. Al final ambos se habían decidido por ir con vaqueros, ella con una camiseta blanca y el con una negra, ambos de manga corta y llevaban las chaquetas en el coche, ya que, pese a que ya el otoño estaba dando paso al invierno, aquel día hacía algo de calor.

¿Nerviosa por conocer a tus suegros? Preguntó el muchacho haciendo un poco la gracia.

La verdad es que alguna vez los vi de lejos, pero claramente no es lo mismo que ahora, ¿no? Ella sonríe y se ríe ligeramente.

Solo te digo que te prepares para ver como ellos consienten en todo a Margaret.

Claro que estoy acostumbrada, porque en el instituto ya todo el mundo la consentía.

Aquello era bastante real, no sabía porque o como lo hacía, pero en el instituto todo el mundo consentía a Margaret en todo. Desde cambiar exámenes o trabajo, hasta para decidir la temática del baile de fin de curso o sobre todo lo que tenía que ver con los actos sociales fuera de la escuela, pero estaba seguro que eso era una mínima parte de cómo se comportaba con los padres.

Hoy será la prueba decisiva, porque seguramente Margaret intentará sacarte de quicio para hacerse la victima Adriel intentaba avisarla de lo que podría pasar.

Lo sé, pero no lo va a conseguir, no le voy a dar motivos para que me ponga verde.

La risa de la joven no tarda en inundar el cubículo, él la mira durante el tiempo que está el semáforo en rojo y no podía casi apartar la vista de ella. Es risa había sido tan espontanea que había llegado a sus oídos y lo había atravesado al completo. 

Continuaron el camino con tranquilidad y a ninguno de los dos se le hizo pesado el camino, al revés lo disfrutaron bastante porque iban hablando de cosas triviales y algunas graciosas.

Al llegar, el aparcó en la amplia entrada en la que ya había varios coches, por lo que bajaron y tomaron las botellas de vino que habían comprado. Se tomaron de la mano y ambos caminaron hacia la puerta principal. Al llegar fue ella la que tocó al timbre y unos minutos después la empleada del hogar les abrió.

Los señores los esperan en el exterior.

No fue algo que les sorprendiera, ya que habitualmente una barbacoa siempre se hacía en el exterior. Adriel la guio hacia la salida al exterior y se quedaron bastante sorprendidos porque todos estaban en traje de baño o en vestido veraniego. Fue entonces cuando pudo darse cuenta de que no le habían dicho como sería la barbacoa y que Margaret le había hecho comprarse ropa que no iba a quedar bien con el ambiente. Daba gracias a que había cambiado lo que se iba a poner porque hacia calor, sino hubiera hecho el ridículo.

Salieron al exterior, ya que habían visto todo el exterior por la gran cristalera que rodeaba todo el salón. Al salir los anfitriones de la fiesta se acercaron a ellos.

Oh cielo, cuanto tiempo sin verte pronuncia la mujer abrazando a Adriel. Tu debes de ser Liv dijo al separarse de él, Maggi nos ha hablado mucho de ti. Encantada soy Ángela.

Si, soy yo y encantada de conocerla señora.

Yo soy Héctor Le extiende la mano y ella la estrecha sin miedo alguno.

Encantada de conocerlo señor.

Padre e hijo se saludaron con un apretón de manos y después de entregarles la caja con las botellas de vino que habían comprado, los estuvieron presentando a sus amistades. 

Pasado un rato, cuando Margaret llegó se lanzó a ella por la espalda y se colgó saludándola efusivamente. Se quejó porque ella no llevaba puesta la ropa que se había comprado cuando habían ido de tiendas.

Decidí cambiarla, porque hoy hace bastante más calor de lo que esperábamos e iba a pasar calor. Contestó con tranquilidad mirando a la joven.

Bueno, hubieras ido más bonita, ahora parece como si te hubieras conjuntado con mi hermano. El tono desprendía asco y eso le molestó bastante.

Es normal es mi pareja y tenemos unos estilos bastante similares al vestir.

Pues tenéis un gusto horrible Sentenció con cara de asco.

Ellas continuaron hablando o más bien ella hablaba y Liv escuchaba. Toda aquella interacción era observada desde lejos por Adriel, le hubiera gustado rescatarla de aquello, pero a él también lo tenían atrapado. En ese proceso se sonreían cada vez que sus miradas hacían contacto, porque era realmente tedioso para ambos mantener esas conversaciones tan frívolas.

 

»»————-  ————-««

 

Después de la comida, la cual pasó con mucha tranquilidad y con conversaciones bastante amenas, llegó el postre y el café, aunque estaban en la mesa todos juntos, se notaba que había grupos de conversaciones y, como era obvio, después de tanto tiempo sin verlo los padres estaban acribillando a Adriel a preguntas.

¿Cómo os conocisteis? Preguntó la madre curiosa por saber más sobre su hijo.

Hace dos años, en la boda de un amigo.

¿Os conocisteis en una boda? Pregunta el padre extrañado.

Si, señor. Yo soy florista y me encargue de todos los arreglos florales de la boda y, el cómo amigo del novio, se acercó a preguntarme si iba bien de tiempo para acabar. Como al final la boda se canceló, Adriel me ayudó a recogerlo todo y le dije que le invitaba a cenar por su ayuda.

Le dije que era mejor otro día, pero cuando nos despedimos no nos intercambiamos los números, así que me tocó buscarla, hasta que la encontré.

Ambos se miran sonriéndose enamorados, ambos vuelven la mirada hacia los demás. Para ella no pasó desapercibida la mueca de asco que por unos segundos se alojó en el rostro de Margaret y, a continuación, la falsa sonrisa en su rostro.

Continuara…

No hay comentarios:

Publicar un comentario