Diciembre, ese
fantástico mes de reuniones familiares, comilonas sin sentido, consumismo por
doquier, y canciones taladrantes. Me pregunto si mi tocaya, Mariah Carey (Mehraya, para los amigos, si aún los conserva) en sus posados navideños, lleva
siempre sus típicas orejeras, ya no para protegerse del frío, sino para
evitar que el resto de los seres humanos, veamos que le sangran los
oídos al escuchar día y noche su cansina «All i want
for Christmas is you».
En esas estaba yo,
pegándome con celo los párpados para evitar el tic nervioso que siento
cada vez que la escucho, cuando fui consciente de todas las compras navideñas
que me quedaban por hacer, y del triste polvo que emana de mi cartera.
En mi refugio, rodeada
de cómics, una portada resaltaba más que el resto. Una joven con cara de
resignación viviendo en una caja de cartón, con su consciencia a un lado, y su
gato gordo al otro. Imposible no estrechar ese ejemplar con el más tierno
de mis abrazos, y leerlo del tirón.
Hoy tenemos nueva
colaboración, y es la editorial Oberon, la encargada de sacarme la mejor de las
sonrisas, con el cómic:
No nací princesa.
SINOPSIS:
Una historia de humor
donde los dramas y los fantasmas internos salen a pasear.
Cumplir sueños y lograr
llegar a fin de mes, teniendo que lidiar con una conciencia que disfruta
atormentando a su humana, no es fácil.
Esta peculiar pareja se
enfrentará a los problemas habituales de los jóvenes en la actualidad,
asumiendo que intentar vivir de lo que te gusta significa precariedad laboral o
pluriempleo, que ser torpe es una condición con la que se nace y que, a pesar
de todo, mantener el positivismo es una cualidad.
Empieza un nuevo año,
eso significa crear una larga lista de objetivos que cumplir durante los
próximos meses, pero parece que la vida está conspirando para que todo le salga
mal, o quizás es ella misma quien se pone piedras en el camino.
FICHA TÉCNICA:
Autora: Araceli
Paz Temprano
Editorial: OBERON
Nº de Páginas: 160 páginas
Tapa: Blanda
Fecha publicación: Octubre 2021
ISBN: 978-84-415-4465-9
RESEÑA:
Como ya he recalcado
más arriba, la portada de este cómic me llamó mucho la atención, por no hablar
del título que le acompaña.
No nací princesa, y
tanto que no, ya que es cierto que no todas y todos, tenemos la suerte de optar
a un abanico inmenso de posibilidades en cuanto a formación previa antes de
lanzarse al mundo laboral. Por lo que si en tu caso, encima eres de los que te
va complicarte la vida queriendo dedicarte a cualquier rama artística, la cosa
se te irá complicando más y más, conforme te hagas adulto en un mundo que cada
día te parecerá más inhóspito.
Conoceremos a una joven que es el vivo reflejo de cualquier persona de esta
generación. Desconozco si los de nuestra quinta ya tienen apodo, ya se sabe lo
que le gusta a nuestra sociedad clasificar y poner titulitos, que si X,
Millenials, y demás chorradas. Sea como sea, nuestra generación desbordada de
conocimiento, y a la vez carente de oportunidades, es sin duda la generación
frustrada, como nuestra protagonista, y como esta que os escribe, y que leches,
como tú que me lees y sabes de sobra que ese tren ya pasó.
Aun así, uno nunca debe rendirse, y eso es lo que nuestra autora plasma a base
de mucho humor, positivismo, escenas cotidianas, y estilo propio.
Es muy fácil sentirse
identificada con la protagonista de la historia. Todos hemos pasado por
trabajos precarios, bloqueos creativos, o hecho la maldita lista de año nuevo,
ya sea escrita, o mentalmente hablando. En efecto, ese año nuevo que ya está
tan cerca, y que después de vivir este marcado por el COVID, solo queremos
poder respirar libremente sin oler nuestro propio aliento mañanero. El resto de
cosas de la lista quedarán relegadas, con tal de tirar esa compresa facial, la
cual comúnmente conocemos como mascarilla.
Me encanta que la fiel
y persistente mejor amiga de nuestra heroína, sea su propia conciencia. Es la
encargada de decirle verdades hirientes como puños, pero a su vez, la que le
ayudará a recapacitar sobre alguna que otra decisión importante.
A la lucha constante
por llegar a fin de mes, se le unirá un entrañable gato peludete, que a pesar
de suponer un gasto más en casa, al menos le brindará el cariño que solo un
animal puede dar.
Conocía de hace tiempo el trabajo de Araceli Paz, ya que soy muy fan de este
tipo de historietas. Ya sabes, de las que te hacen reír, y a su vez sentirte
idiota porque son la pura verdad.
El utilizar esa gama de pasteles tan suaves, les da a sus ilustraciones un
estilo muy dulce, aunque lo que cuente las imágenes de cada viñeta en sí, sea
algo rudo. La expresividad en los personajes, en estos casos es algo crucial,
puesto que son esas caras las que consiguen sacarte una sonrisa.
Cruzando los dedos para que la autora se anime a hacer una segunda parte, y así
saber que le deparará el futuro a nuestra incansable luchadora.
Desde aquí mando un
abrazo y mi apoyo más sincero, a todos y todas los que no nacisteis príncipes
ni princesas, pero si sois reyes y reinas de vuestras propias vidas.
SOBRE LA AUTORA:

Mucho antes de empezar
su trayectoria en Instagram (@aracaeli_), ya representaba su día a día en viñetas
humorísticas que compartía con sus amigos. Fue en 2018 cuando decidió empezar a
subir sus ocurrencias a las redes sociales y en poco tiempo alcanzó una gran
popularidad en Instagram con más de 90 000 seguidores. Tiene su propia web, aracelipaz.net, donde se
pueden encontrar productos con sus ilustraciones y además, está activa en la
plataforma Twitch. Sus dibujos se caracterizan por ser dulces con una buena
dosis de humor y buen rollo. Con sus viñetas pretende demostrar que los dramas
no lo son tanto y pone en valor la importancia de encontrar el lado positivo de
las cosas. Entre sus temas habituales encontramos el feminismo, el respeto
hacia los animales y las situaciones que atormentan a su generación. Ha
realizado trabajos de todo tipo como portadas de libros, ilustraciones
personalizadas, ilustrar escaparates y ambientar la planta de pediatría del
hospital Teresa Herrera de La Coruña. Tras demostrar lo polifacética que es, en
marzo del 2021 publicó su primer libro, Konichi ¡Guau!
Fotos: Editorial Oberon
Reseña escrita por
María Pizarro